domingo, 20 de marzo de 2011

Entonces esa boca que lo enloquecía mordía el anzuelo y repetía palabras sin sentido. El la contemplaba, irritado por no poseerla, hermosa por naturaleza, filosa y más dulce que cualquier fruta. La deseaba, se relamía y se hundía en su perverso mundo de fantasías y deseos. Ella le hablaba sin mirarlo a los ojos, con la espalda apenas curvada intentando esconder la mano que jugaba ansiosa con el encendedor, mientras que la otra llevaba el chispeante cigarro. Buscaba tomarla por sorpresa, pero sentía que era constantemente analizado de reojo y la idea lo paralizaba.

viernes, 21 de enero de 2011

¿No te cansa vivir en tu mentira?

El miraba el horizonte nocturno mientras se subía el cierre del abrigo, la playa en la cuenca del Río de la Plata siempre fue ventosa. Cerró los ojos e instintivamente buscó, guiándose con la punta de los dedos, el viejo bolsillo. Encontró algunos papeles, boletos de colectivos, envolturas de caramelos y finalmente la maltrecha caja de cigarrillos, donde encontró sus últimos dos compañeros para aquella, su noche.
El aire apestaba a muerte y a cañón, -La pólvora quemada me recuerda al año nuevo- pensó. Y el año nuevo le vino con los recuerdos del vitel toné, la ensalada rusa, la tía brindando con mamá, el delicioso mantecól, las discusiones con la abuela y finalmente el fuego, el fulgor y Marito qué siempre venía a las 12:30 con la mochila llena de rompe portones.
Hablaba sobre el amor y el respeto. Hablaba sólo, como un loco. Se le llenaban los ojos de lagrimas y se le abarrotaban las palabras en la boca. Entonces prefería cerrarla y contemplar el horror. Palpó los bolsillos buscando la cajita de fósforos -¿Quién me guardará los fósforos usados?-. Levantó la vista y una lagrima que había quedado pegada le saltó y rodó casi hasta la oreja. Miraba al cielo y se mordía los labios. Le quedaba solo un pequeño fósforo con la cabeza rojiza rogando por arder y enfrentar su destino, deseando implícitamente el unirse a sus compañeros que ya lo habían alcanzado. Encendió su penúltimo cigarrillo, aunque pensaba que al no tener más cabezas para hacer estallar este se convertía en su único compañero en la noche. Aspiró fuerte y parejo, dejó salir al humo por completo de manera abrupta para luego dejarse caer hacia atrás sobre la arena.
El cielo era hermoso, lejos de la ciudad pudo apreciar el estrellado firmamento, casi tan real. Esas estrellas y las olas eran lo único que lo rescataba. Pero el viento helado le golpeaba los pies descalzos y lo hacía pensar en la ultima vez que había respirado y la ultima vez que lo había mirado a los ojos. Ese frío lo devolvía y lo obligaba a incorporarse y no mantenerse estático. Todavía se escuchaban ecos de los cañonazos, gritos de las personas asustadas y si se miraba con atención se veían en el río pequeñas balsas apenas iluminadas, generalmente con desertores o exiliados políticos. El no había pasado el examen médico y lo confundía con dicha y fortuna. No estaba seguro de si prefería que hubiese sido de otra manera. Pero se contradecía con increíble rapidez y llevando su mano al pecho y apretandolo levemente se sentía agradecido por vivir.
Fumaba y caminaba, cada vez más rápido, viendo si podía rezagar su mente, si con las huellas que dejaba en la arena podía librarse de ese terrible tormento, esperando que las olas con su cíclico movimiento borraran el dolor, la muerte y la soledad como si fuesen marcas en el suelo.
Giró y gritó, pedía liberarse. Lo pedía con el alma, mientras lamentaba prematuramente la muerte de su cálido compañero. Realizó otra desesperada búsqueda en los rotos bolsillos -Alguno se debe haber caído de la caja, y la soledad no es cosa de fósforos- pensó. Sentía que el destino lo había atado a sus fantasmas esa noche, y era imposible salir de horror.
Se tumbó y con los pies cruzados abrazó sus rodillas. Miró hacía su izquierda, a su derecha y luego fijamente hacia adelante. Un enorme alivio lo invadió y disfrutó de la ultima saboreada al cigarrillo. Ya no habían marcas en la arena, ya no quedaba nada más que el ensimismado y su moribundo compañero. Sonrió cerrando los ojos. Ya estaba limpio. Sacó el último cigarro y lo encendió con la ultima chispa de vida de el anterior, sonrió, habló un poco más del amor, contempló por última vez el horror, olió la muerte, sintió un escalofrío, aspiró y soltó el humo lentamente.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

versitos para otros

Y si mañana respiro
si sigo viviendo
va a ser por el, por ella, por el
por vos muero, no por vos por mi
cada día
cada día más
y por vos-mi ni vivo ni muero
solo me dejo estar



algunas veces cuando te veo
ni cuenta me doy
agarrás la esperanza y...
y te la escondés
atrás de tus ojitos lindos
los que tenés arriba de tu boca
en donde no puedo ver
y la caída me consume

y me maté
me mataste solito
y que linda que sos
y cuanto que te amo
y cuanto me amás
rascame la espalda
hasta llegar al hueso
comeme toda la carne
mordeme los huesitos
partime en pedacitos
acompañame a mi funeral
guiame a mi cama y acostate conmigo
besame, mordeme los labios
pero soplame
dejame un poco de aire
de mi aire, ese que es tuyo
-ya no respiro para mi-
llename un poco los pulmones
para que volvamos
para que sople
un barquito de papel

jueves, 9 de diciembre de 2010

palabras para otros

A esta altura ya ni pienso. Tenía una idea en la cabeza o la tenías vos. Ya ni respiro, mi aire va a tus pulmones, a los de el, a los de mi vieja. Y ahora me encuentro acompañado, porque solo no vivo, solo no existo, solo no aguanto ni un segundo más. Yo vivo para los otros.

viernes, 26 de noviembre de 2010

punishment

y el veneno fluye
i feel funny
i feel shame
y que linda tu sonrisa
me recordabas al amor
que linda tu sonrisa

tomame de la mano
vos no haces estas cosas
porque no me salis a buscar?
dicen que el que busca encuentra
encontré una salida
y salté casi sin pensar
y me partí la cabeza contra el suelo

me diste un beso en la frente
y una palmadita en el hombro
y me sonreíste
veías todo rojo
rojo, veneno, salpicando

buscaste auxilio
abandonaste tu cuerpo
but it was there
¿responsibility is in your soul?
es duro hacerse cargo
hacerse cargo?

no me sigo envenenando
pero me pregunto...

y la cabeza me sigue explotando

yo les pido más
y me siguen dando besos y sonrisas

domingo, 21 de noviembre de 2010

que linda te veía
como me duele la cabeza
con mi cóctel venenoso en la sangre
cerraba los ojos para estar con vos
porque. ay negrita! sos tan linda
cierro los ojos para estar con vos
quiero escaparme
o mas bien quiero estar con vos
volví, ahora me explota la cabeza
estoy de vuelta
dado vuelta
y otra vuelta de vuelta

jueves, 4 de noviembre de 2010

piececitos

los piececitos flotaban
abajo un mar de lágrimas y vómitos

ya no puedo ver, no

el corazón al descubierto
y la remera de la suerte
la tierra que lo recibe
con ese mar que se agiganta
por qué?

los piececitos estáticos
fríos fríos fríos
y todas las ideas
las cartas, los cuentitos
todo su todo

ahora soy éter
ahora sos podredumbre
escupís renglones podridos

las rodillitas juntas
quietitas y con algunas marcas
de cuando era pibe
y te caías jugando
lloré y venías
como lo haces ahora
pero ya cuesta llorar

ya no puedo respirar, no

las piernitas colgando
piernitas que no pisan
frías frías frías
et la corde qui empêche les larmes

ese mar que ya es océano
bajo el pequeño
madre mía
soy pequeño