Pretender mucho las cosas
Y uno comienza a meter la pata
miércoles, 19 de agosto de 2009
sábado, 15 de agosto de 2009
El día Índigo
Una alegre y suave canción sonó en el radio despertador junto a la cama. Adam Fix emergió de ella de manera casi sistemática y preparó el desayuno para dos. Al parecer, Clari Share aun ignoraba el despertador. Su cuerpo apenas tapado por las finas y transparentes sabanas era delicado y sutil, y su rostro casi pálido, salvo por un suave rosado en sus mejillas. Adam la miró mientras esperaba que el agua se calentara. Entonces pensó ¿Quién fue? ¿Qué pasó? La pava comenzó a silbar.
Durante el desayuno no emitió palabra alguna, continuaba escuchando la radio y Clari continuaba tendida en la cama, inmóvil, salvo por su pecho que se inflaba y contraía armónica y pacíficamente con su respirar. Daba un gran sorbo e intentaba mentalizarse para llevar el día de la mejor manera. Otras preguntas aparecieron, pero el intentó focalizarse, hoy tendría una importante reunión en la que defendería su proyecto.
Besó a Clari, que comenzaba a despertarse y le avisó que el desayuno ya estaba listo. Subió hasta la terraza y entró a su coche volador. Indicó la dirección del ayuntamiento. Pudo repasar su discurso. Había realizado un proyecto para poblar zonas de la tierra que se encontraban devastados por la guerra. Este implicaba realizar una limpieza intensiva para eliminar todos los residuos radioactivos para luego hacer que sea un gran espacio verde, solo entonces después de 10 años sería posible repoblar, pero era la única solución que no ponían en riesgo a las personas que allí vivieran.
Adam entró en la gran sala. Había una larga mesa con altas sillas a ambos lados. Algunas estaban aún vacías, otras llevaban telecomunicadotes y otras, para el agrado de el, tenían personas reales. Adam era un hombre sumamente humilde que sabía disfrutar de la compañía humana, y gozaba de ese contacto, del poder mirar a una persona a los ojos sin una pantalla de por medio. Le pidieron que se siente en la cabecera.
Clari ya estaba terminando su desayuno y se disponía a vestirse para salir. Miró una nota que Adam le dejó que decía “Amor, deséame la mejor de las suertes, hoy tengo que defender mi proyecto en el ayuntamiento”. Ella sabía cuanto se había esforzado en el, todos esos años de estudio, de errores, de aprendizajes, noches enteras sin dormir, gustos y disgustos. En algún punto, ella detestaba ese plan que el había realizado, porque Adam había gastado infinitas horas en ello, y en ocasiones cuando no podía solucionar algunos problemas eso lo ponía de un terrible humor. Clari tomó las llaves y salio en su coche.
Estaba siendo bombardeado por preguntas, quejas y opiniones contrarias. Adam se sentía mas nervioso de lo que el pensaba lo estaría. Algunas de las objeciones estaban fuera de lo que el había practicado, fuera de cómo había organizado todo. Televisores y personas frías y duras lo atacaban. Argumentos terribles, conservadores, acusándolo de progresista, de atacar al sistema que el estado tenía adoptado. Adam no había previsto nada de esto y como si fuera poco, preguntas internas lo tenían ocupado también. Pidió un receso de 15 minutos para responder de la mejor manera las preguntas. Se dirigió a una sala vecina y comenzó a escribir nerviosamente las posibles respuestas.
Todo volvió a repetirse, palabras punzantes e hirientes golpearon nuevamente a Adam que finalmente se dio por vencido. Tomó sus presentaciones holográficas, papeles y proyecciones y se retiró saludado por todos quienes hacía un momento estaban atacándolo ferozmente. No podía comprender como pudo haber sucedido. Jamás le había dolido tanto una mirada como esas hirientes y violentas que acababa de presenciar. Desarmado e intentando contener las lágrimas, subió a su coche y se dispuso el volver.
Se dejo caer, completamente desplomado en la cama y estalló en llanto. Al rato Clari entró y dejó algunas bolsas en la cocina, escuchó entonces a Adam y supo que había pasado. Entró suavemente a la recamara y lo halló boca abajo con la cabeza contra la almohada. Esa imagen la puso realmente triste, ella mas allá de que no le agradase su proyecto, o mas bien, lo que el generaba en Adam, como esta horrible tristeza y desilusión, quería lo mejor para el. Se posó a su lado y lo acarició suavemente con la punta de sus dedos. Adam se incorporó y quedó sentado en la cama. Su nariz y sus mejillas estaban enrojecidas, como sus húmedos ojos. Se miraron, Adam hizo un gesto parecido al puchero de un niño, Clari respondió con el mismo y continuó con una sonrisa y un fuerte abrazo al que el respondió intentando contener las lágrimas.
Pudo comprenderlo todo, pudo responder todas sus preguntas, pudo darse cuenta de que esa conexión humana, ese mirar a los ojos, ese contacto del que tanto gozaba, era caprichoso. Ese contacto lo había tenido hacia pocas horas con esas crueles personas y era evidente que no era lo mismo. Ese mirar estaba lleno de violencia incomprendida, injustificada, más aún frente a los planes que el había presentado, reparadores y con el objetivo de ayudar a todos, como las flores que alegran a un jardín completo. El mirar de Clari estaba lleno de sentimientos, y a el eso lo llenaba de verdadero placer.
Alivio fue lo que lo invadió. Comprendió la unión que existía entre ellos y la importancia que verdaderamente tenía. Secó sus lágrimas y le dijo que si quería podía contarle que había pasado en el ayuntamiento. El solo la miro y asintió con la cabeza, sin dejar de mirarla a los ojos, con un aire completamente renovado. La tomó con ambas manos suavemente del rostro y la besó. Sus labios estaban húmedos por las lágrimas, pero sintió ese beso más dulce, suave, delicado y hermoso que ninguno antes.
Pudo comprender lo que era para el, verdadero amor. Pudo comprender quien fue y más correctamente quien es, pilar de su vida. Que las cosas que habían pasado habían moldeado todo, y podían dejar miedos e incertidumbres, pero que cada día se demostraba que lo pasado era eso nada más, algo que ya pasó, y que eso que pasó no tenía porque quitarle la posibilidad a lo que está por venir. Pudo comprender que nadie da lo que no tiene.
Durante el desayuno no emitió palabra alguna, continuaba escuchando la radio y Clari continuaba tendida en la cama, inmóvil, salvo por su pecho que se inflaba y contraía armónica y pacíficamente con su respirar. Daba un gran sorbo e intentaba mentalizarse para llevar el día de la mejor manera. Otras preguntas aparecieron, pero el intentó focalizarse, hoy tendría una importante reunión en la que defendería su proyecto.
Besó a Clari, que comenzaba a despertarse y le avisó que el desayuno ya estaba listo. Subió hasta la terraza y entró a su coche volador. Indicó la dirección del ayuntamiento. Pudo repasar su discurso. Había realizado un proyecto para poblar zonas de la tierra que se encontraban devastados por la guerra. Este implicaba realizar una limpieza intensiva para eliminar todos los residuos radioactivos para luego hacer que sea un gran espacio verde, solo entonces después de 10 años sería posible repoblar, pero era la única solución que no ponían en riesgo a las personas que allí vivieran.
Adam entró en la gran sala. Había una larga mesa con altas sillas a ambos lados. Algunas estaban aún vacías, otras llevaban telecomunicadotes y otras, para el agrado de el, tenían personas reales. Adam era un hombre sumamente humilde que sabía disfrutar de la compañía humana, y gozaba de ese contacto, del poder mirar a una persona a los ojos sin una pantalla de por medio. Le pidieron que se siente en la cabecera.
Clari ya estaba terminando su desayuno y se disponía a vestirse para salir. Miró una nota que Adam le dejó que decía “Amor, deséame la mejor de las suertes, hoy tengo que defender mi proyecto en el ayuntamiento”. Ella sabía cuanto se había esforzado en el, todos esos años de estudio, de errores, de aprendizajes, noches enteras sin dormir, gustos y disgustos. En algún punto, ella detestaba ese plan que el había realizado, porque Adam había gastado infinitas horas en ello, y en ocasiones cuando no podía solucionar algunos problemas eso lo ponía de un terrible humor. Clari tomó las llaves y salio en su coche.
Estaba siendo bombardeado por preguntas, quejas y opiniones contrarias. Adam se sentía mas nervioso de lo que el pensaba lo estaría. Algunas de las objeciones estaban fuera de lo que el había practicado, fuera de cómo había organizado todo. Televisores y personas frías y duras lo atacaban. Argumentos terribles, conservadores, acusándolo de progresista, de atacar al sistema que el estado tenía adoptado. Adam no había previsto nada de esto y como si fuera poco, preguntas internas lo tenían ocupado también. Pidió un receso de 15 minutos para responder de la mejor manera las preguntas. Se dirigió a una sala vecina y comenzó a escribir nerviosamente las posibles respuestas.
Todo volvió a repetirse, palabras punzantes e hirientes golpearon nuevamente a Adam que finalmente se dio por vencido. Tomó sus presentaciones holográficas, papeles y proyecciones y se retiró saludado por todos quienes hacía un momento estaban atacándolo ferozmente. No podía comprender como pudo haber sucedido. Jamás le había dolido tanto una mirada como esas hirientes y violentas que acababa de presenciar. Desarmado e intentando contener las lágrimas, subió a su coche y se dispuso el volver.
Se dejo caer, completamente desplomado en la cama y estalló en llanto. Al rato Clari entró y dejó algunas bolsas en la cocina, escuchó entonces a Adam y supo que había pasado. Entró suavemente a la recamara y lo halló boca abajo con la cabeza contra la almohada. Esa imagen la puso realmente triste, ella mas allá de que no le agradase su proyecto, o mas bien, lo que el generaba en Adam, como esta horrible tristeza y desilusión, quería lo mejor para el. Se posó a su lado y lo acarició suavemente con la punta de sus dedos. Adam se incorporó y quedó sentado en la cama. Su nariz y sus mejillas estaban enrojecidas, como sus húmedos ojos. Se miraron, Adam hizo un gesto parecido al puchero de un niño, Clari respondió con el mismo y continuó con una sonrisa y un fuerte abrazo al que el respondió intentando contener las lágrimas.
Pudo comprenderlo todo, pudo responder todas sus preguntas, pudo darse cuenta de que esa conexión humana, ese mirar a los ojos, ese contacto del que tanto gozaba, era caprichoso. Ese contacto lo había tenido hacia pocas horas con esas crueles personas y era evidente que no era lo mismo. Ese mirar estaba lleno de violencia incomprendida, injustificada, más aún frente a los planes que el había presentado, reparadores y con el objetivo de ayudar a todos, como las flores que alegran a un jardín completo. El mirar de Clari estaba lleno de sentimientos, y a el eso lo llenaba de verdadero placer.
Alivio fue lo que lo invadió. Comprendió la unión que existía entre ellos y la importancia que verdaderamente tenía. Secó sus lágrimas y le dijo que si quería podía contarle que había pasado en el ayuntamiento. El solo la miro y asintió con la cabeza, sin dejar de mirarla a los ojos, con un aire completamente renovado. La tomó con ambas manos suavemente del rostro y la besó. Sus labios estaban húmedos por las lágrimas, pero sintió ese beso más dulce, suave, delicado y hermoso que ninguno antes.
Pudo comprender lo que era para el, verdadero amor. Pudo comprender quien fue y más correctamente quien es, pilar de su vida. Que las cosas que habían pasado habían moldeado todo, y podían dejar miedos e incertidumbres, pero que cada día se demostraba que lo pasado era eso nada más, algo que ya pasó, y que eso que pasó no tenía porque quitarle la posibilidad a lo que está por venir. Pudo comprender que nadie da lo que no tiene.
viernes, 14 de agosto de 2009
Universal
Destellos y explosiones
Alegría e ilusiones
Infinito y maravilloso
Vacío que llena
Increíble y profundo
Misterioso y luminoso
Universo de posibilidades
Ambiguo e incierto
Dudoso y llamativo
Base motivaciónal
Anterior incluso al tiempo
Fascinante y atractivo
Por muchos evitado
Llenos de recelo
Con mucho miedo
Por dejar entrar ese fuego
Indomable y lejano
Alegría e ilusiones
Infinito y maravilloso
Vacío que llena
Increíble y profundo
Misterioso y luminoso
Universo de posibilidades
Ambiguo e incierto
Dudoso y llamativo
Base motivaciónal
Anterior incluso al tiempo
Fascinante y atractivo
Por muchos evitado
Llenos de recelo
Con mucho miedo
Por dejar entrar ese fuego
Indomable y lejano
lunes, 10 de agosto de 2009
Hacer un sin sentido
Hacer un sin sentido
Comer, bailar, matar
Buscar algo en las cosas
Saltar, chocar, sangrar
Entender las acciones
Pecar, romper, cantar
Obrar para obtener reacciones
Dormir, reír, explotar
Buscar inspiraciones
Rozar, mirar, pensar
Encontrar un motivo para seguir
Confesar, actuar, hablar
Intentar no enloquecer
Golpear, correr, escapar
En un mundo enloquecido
Punzar, extirpar, alienar
Entender la vida día a día
Meditar, llorar, odiar
O por lo menos intentando
Querer, escuchar, perdonar
Buscando la razón
Atacar, amar, herir
Para despertarme con el sol.
Comer, bailar, matar
Buscar algo en las cosas
Saltar, chocar, sangrar
Entender las acciones
Pecar, romper, cantar
Obrar para obtener reacciones
Dormir, reír, explotar
Buscar inspiraciones
Rozar, mirar, pensar
Encontrar un motivo para seguir
Confesar, actuar, hablar
Intentar no enloquecer
Golpear, correr, escapar
En un mundo enloquecido
Punzar, extirpar, alienar
Entender la vida día a día
Meditar, llorar, odiar
O por lo menos intentando
Querer, escuchar, perdonar
Buscando la razón
Atacar, amar, herir
Para despertarme con el sol.
domingo, 9 de agosto de 2009
pintó hacer un soneto
tire la métrica por la ventana
Toda mi vida he esperado,
Cuando en un momento apareció,
Mirarte a los ojos me chocó,
Estos me han alertado.
Toda mi vida he aguardado,
Ese dulce fuego que me alimente,
Deseo que llevaba guardado en mi mente,
La idea de besarte me ha alucinado.
Decirte cada día que eres hermosa,
Sentir tu risa, relámpagos de placer,
Tu fuego, me quemo de manera sigilosa.
Llama inmortal en mi vida trasciende,
No temo quemarme, es parte del juego,
Si necesitas hacerlo, a mi no me ofende.
tire la métrica por la ventana
Toda mi vida he esperado,
Cuando en un momento apareció,
Mirarte a los ojos me chocó,
Estos me han alertado.
Toda mi vida he aguardado,
Ese dulce fuego que me alimente,
Deseo que llevaba guardado en mi mente,
La idea de besarte me ha alucinado.
Decirte cada día que eres hermosa,
Sentir tu risa, relámpagos de placer,
Tu fuego, me quemo de manera sigilosa.
Llama inmortal en mi vida trasciende,
No temo quemarme, es parte del juego,
Si necesitas hacerlo, a mi no me ofende.
Esa fachada que tenes
ya va a caer
va a golpear fuerte contra el suelo
rodando, desarmándose en pedazos
frágiles como siempre fueron
mientras supiste mantenerlos
y disimular tu debilidad.
Pero ya no hay mas
se te escapó todo de las manos
nada te va a ayudar.
Vos solo te metiste en esto
lo tenías todo, y no supiste perdonar,
no pudiste valorar, ni se te ocurrió escuchar.
No llegas a nada llorando sobre lo perdido
ni abatiendo con furia sobre ello.
ya va a caer
va a golpear fuerte contra el suelo
rodando, desarmándose en pedazos
frágiles como siempre fueron
mientras supiste mantenerlos
y disimular tu debilidad.
Pero ya no hay mas
se te escapó todo de las manos
nada te va a ayudar.
Vos solo te metiste en esto
lo tenías todo, y no supiste perdonar,
no pudiste valorar, ni se te ocurrió escuchar.
No llegas a nada llorando sobre lo perdido
ni abatiendo con furia sobre ello.
martes, 7 de octubre de 2008
¿Usted cree en los unicornios?
buen, dejo un cuento q tuve q hacer para lengua y literatura, me saqué un 9 pq me corrigió algunas cosas q no estaban mal NJ
buen, no se si esta era la versión definitiva del cuento pero es la q encontré ahora, asi q es posible q tenga algun q otro error
Dígame, ¿usted cree en los unicornios?, ¿usted cree que existe el verdadero amor? Yo si, creo tanto en que voy a poder encontrar a mi amor ideal a la vuelta de la esquina como poder encontrar al entrar a mi departamento un equino mitológico.
Mi gran problema siempre fue poder concentrarme en las clases de la escuela. Todo el día me lo pasaba garabateando en mi carpeta distintos seres mitológicos, pero desde muy pequeño descubrí una gran admiración hacia los unicornios: una especie de caballo blanco, con patas de antílope, barba de chivo y un magnífico cuerno en su frente con cualidades curativas y con la capacidad de hacer al unicornio o a su portador muy longevo, por lo que era codiciado por muchos nobles de la edad media. Claro que al pasarme horas dibujando desde pequeño, mis dibujos alcanzaron tal perfección, que según mi madre, algunos parecen estar casi vivos.
Un caluroso día de marzo, cuando comencé el cuarto año del perito mercantil y me reencontré con muchos compañeros luego de unas largas vacaciones, noté algo distinto en el ambiente del aula. Observé cuidadosamente hacia un lado y el otro, pero solo veía caras conocidas. Recién cuando nos sentamos y el preceptor tomó lista me di cuenta de que faltaba alguien. Estaba cuatro apellidos antes que yo en la lista, no la habían nombrado ni se había presentado a clase. En el primer recreo su mejor amiga me confirmó lo que temía. Ya no iba a asistir más a la escuela, su padre había perdido el empleo luego de un accidente en una fábrica y ya no podía pagar la cuota del colegio.
Casi todos sabían que yo estaba enamorado, en un secreto bastante publico, de ella desde el primer año. Nunca había tenido el valor para poder decirle lo que yo sentía por ella, pero los chismosos del curso lo dieron a conocer antes de que haya tenido alguna oportunidad. Luego todo fue empeorando. Se sintió muy avergonzada al conocer la noticia. Algunas amigas me decían que yo también le gustaba, otras que no, algunas me decían que le gustaban mis dibujos y me aconsejaron regalarle uno. No tuve mejor idea que dibujarnos a los dos en una pradera, con un imponente unicornio por detrás y dejárselo cuidadosamente doblado dentro de su mochila. Al día siguiente antes de que suene el timbre de inicio de clases me agradeció por el dibujo, me dijo que yo le parecía lindo y simpático, pero que le daba vergüenza que salgamos porque pensaba que sus amigas la burlarían. Quedé con el corazón roto después de ese día y aún hoy me sigo lamentando no haberle dicho algo, cualquier cosa que me hubiese ayudado a hacerla cambiar de idea. Pero la historia no fue así, y cada uno siguió con su vida, aunque claro, nos encontrábamos todos los días.
A lo largo del año fui sintiéndome cada vez mas vacío y me di cuenta de lo mucho extrañaba. Les pedí más datos a sus amigas pero no me los quisieron dar. Todos me notaban ausente y triste. En un momento hasta perdí el interés por dibujar. Fue entonces cuando sentí que necesitaba volver al dibujo para sacármela de la cabeza.
Fui a la biblioteca del Congreso con la idea de juntar información o laminas acerca de los unicornios. El colectivo me dejó a dos cuadras y camine. Llegué a la esquina, doblé y no pude creer lo que vi. Era ella, estaba saliendo de la biblioteca con algunos libros bajo el brazo. Emocionado me apresuré a saludarla. Intercambiamos un par de de palabras, le pregunte como le estaba yendo en la nueva escuela, si su padre había conseguido empleo y que hacia en la biblioteca. Cuando terminó de contarme le comenté que estaba buscando información acerca de unicornios. Inmediatamente se ruborizo y me dijo que aun guardaba el dibujo que le había hecho hace ya varios años. Me aseguró lo mucho que lamentaba la respuesta infantil que me había dado en ese momento y me pidió perdón por si me había herido o molestado. Le aseguré que no tenia por que disculparse ya que había pasado mucho tiempo. Me explico que tenía que volver a su casa para terminar una tarea. Entonces casi sin pensarlo, intentando redimir ese error que había tenido la vez que me quede sin decirle nada, le dije: “podríamos llegar a encontrarnos alguna vez, digo, ya tus compañeras no te van a burlar mas si llegamos a salir algún día”. Ella se sonrió tímidamente mientras me miraba. Me dijo que el viernes nos podíamos encontrar en la biblioteca porque tenía que devolver los libros que había retirado.
No precisé entrar a la biblioteca, ya sentía que me había vuelto toda mi pasión tanto por los unicornios como por el amor. Me volví a la parada del colectivo y viajé hacia mi casa. En el trayecto comencé un dibujo que le regalaría el viernes cuando nos reencontremos. Era una pareja de unicornios junto a un arroyo en un bosque.
Bajé del colectivo y caminé hasta mi casa. Subí a mi departamento, fui a mi pieza y cuando entré no pude creer lo que vi…
buen, no se si esta era la versión definitiva del cuento pero es la q encontré ahora, asi q es posible q tenga algun q otro error
Dígame, ¿usted cree en los unicornios?, ¿usted cree que existe el verdadero amor? Yo si, creo tanto en que voy a poder encontrar a mi amor ideal a la vuelta de la esquina como poder encontrar al entrar a mi departamento un equino mitológico.
Mi gran problema siempre fue poder concentrarme en las clases de la escuela. Todo el día me lo pasaba garabateando en mi carpeta distintos seres mitológicos, pero desde muy pequeño descubrí una gran admiración hacia los unicornios: una especie de caballo blanco, con patas de antílope, barba de chivo y un magnífico cuerno en su frente con cualidades curativas y con la capacidad de hacer al unicornio o a su portador muy longevo, por lo que era codiciado por muchos nobles de la edad media. Claro que al pasarme horas dibujando desde pequeño, mis dibujos alcanzaron tal perfección, que según mi madre, algunos parecen estar casi vivos.
Un caluroso día de marzo, cuando comencé el cuarto año del perito mercantil y me reencontré con muchos compañeros luego de unas largas vacaciones, noté algo distinto en el ambiente del aula. Observé cuidadosamente hacia un lado y el otro, pero solo veía caras conocidas. Recién cuando nos sentamos y el preceptor tomó lista me di cuenta de que faltaba alguien. Estaba cuatro apellidos antes que yo en la lista, no la habían nombrado ni se había presentado a clase. En el primer recreo su mejor amiga me confirmó lo que temía. Ya no iba a asistir más a la escuela, su padre había perdido el empleo luego de un accidente en una fábrica y ya no podía pagar la cuota del colegio.
Casi todos sabían que yo estaba enamorado, en un secreto bastante publico, de ella desde el primer año. Nunca había tenido el valor para poder decirle lo que yo sentía por ella, pero los chismosos del curso lo dieron a conocer antes de que haya tenido alguna oportunidad. Luego todo fue empeorando. Se sintió muy avergonzada al conocer la noticia. Algunas amigas me decían que yo también le gustaba, otras que no, algunas me decían que le gustaban mis dibujos y me aconsejaron regalarle uno. No tuve mejor idea que dibujarnos a los dos en una pradera, con un imponente unicornio por detrás y dejárselo cuidadosamente doblado dentro de su mochila. Al día siguiente antes de que suene el timbre de inicio de clases me agradeció por el dibujo, me dijo que yo le parecía lindo y simpático, pero que le daba vergüenza que salgamos porque pensaba que sus amigas la burlarían. Quedé con el corazón roto después de ese día y aún hoy me sigo lamentando no haberle dicho algo, cualquier cosa que me hubiese ayudado a hacerla cambiar de idea. Pero la historia no fue así, y cada uno siguió con su vida, aunque claro, nos encontrábamos todos los días.
A lo largo del año fui sintiéndome cada vez mas vacío y me di cuenta de lo mucho extrañaba. Les pedí más datos a sus amigas pero no me los quisieron dar. Todos me notaban ausente y triste. En un momento hasta perdí el interés por dibujar. Fue entonces cuando sentí que necesitaba volver al dibujo para sacármela de la cabeza.
Fui a la biblioteca del Congreso con la idea de juntar información o laminas acerca de los unicornios. El colectivo me dejó a dos cuadras y camine. Llegué a la esquina, doblé y no pude creer lo que vi. Era ella, estaba saliendo de la biblioteca con algunos libros bajo el brazo. Emocionado me apresuré a saludarla. Intercambiamos un par de de palabras, le pregunte como le estaba yendo en la nueva escuela, si su padre había conseguido empleo y que hacia en la biblioteca. Cuando terminó de contarme le comenté que estaba buscando información acerca de unicornios. Inmediatamente se ruborizo y me dijo que aun guardaba el dibujo que le había hecho hace ya varios años. Me aseguró lo mucho que lamentaba la respuesta infantil que me había dado en ese momento y me pidió perdón por si me había herido o molestado. Le aseguré que no tenia por que disculparse ya que había pasado mucho tiempo. Me explico que tenía que volver a su casa para terminar una tarea. Entonces casi sin pensarlo, intentando redimir ese error que había tenido la vez que me quede sin decirle nada, le dije: “podríamos llegar a encontrarnos alguna vez, digo, ya tus compañeras no te van a burlar mas si llegamos a salir algún día”. Ella se sonrió tímidamente mientras me miraba. Me dijo que el viernes nos podíamos encontrar en la biblioteca porque tenía que devolver los libros que había retirado.
No precisé entrar a la biblioteca, ya sentía que me había vuelto toda mi pasión tanto por los unicornios como por el amor. Me volví a la parada del colectivo y viajé hacia mi casa. En el trayecto comencé un dibujo que le regalaría el viernes cuando nos reencontremos. Era una pareja de unicornios junto a un arroyo en un bosque.
Bajé del colectivo y caminé hasta mi casa. Subí a mi departamento, fui a mi pieza y cuando entré no pude creer lo que vi…
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